enero 23, 2012 | In: Tipos de lamparas
Puntos de luz para lo que hay que ver
Todas las lámparas tienen en común ser dispositivos que proveen de luz e iluminan espacios. Hasta aquí una
explicación básica y un argumento de letra de diccionario.
Sin embargo, esa descripción que nos acerca a una idea elemental comienza a complicarse si atendemos a las funciones de cada uno de los modelos, al diseño que nos ofrecen y a toda una serie de variables que representan, en el sentido más positivo, lo mejor de los formatos de la iluminación moderna: Un dispositivo específico para cada uso diferenciado.
¿Qué le parece seguirnos en nuestro pequeño relato técnico? tal vez descubra alguna de las potencialidades no tan evidentes de los modelos y de los sistemas de iluminación que están a disposición para dar brillo y esplendor, no a la lengua que define esos conceptos, sino a cada rincón de nuestros hogares ¿Nos sigue? pues, vamos allá.
Hablar de iluminación halógena, de lámparas halógenas es hablar de intensidad de iluminación y gran rendimiento del brillo. Las lámparas que funcionan con bombillas halógenas ofrecen una luz de mayor intensidad que las de los tubos fluorescentes con las que siguen emparentados para el gran público.
Las lámparas halógenas tienen las ventaja de que dan luz al instante y a las que es posible alargarles su vida útil, hasta dos o tres veces más, en relación con una vieja lámpara de tungsteno corriente, si las hacemos acompañar de un dispositivo regulador de intensidad que, por demás, ayude a optimizar un bajo consumo.
Estas bombillas halógenas dan buena luz para un uso focalizado, para las lámparas de sobremesa que se utilizan en las áreas de trabajo y para habitaciones pequeñas en las que se necesita una buena luz concentrada.
Las lámparas leds, por su parte, ofrecen aún un mejor rendimiento en relación con su bajo consumo en la iluminación de cercanía. Se trata de lámparas baratas, fáciles de manejar, dispositivos que no experimentan cambios de temperatura con el uso y proporcionan una luz también con brillo intenso.
Representan, según los investigadores de tendencias, la fórmula de iluminación del futuro, un futuro que ya está entre nosotros, como está demostrando su aplicación exhaustiva en la industria del motor y en la del ocio.
Las lámparas led son aconsejables para iluminar áreas muy delimitadas, mucho más que las que definen las bombillas halógenas, mejorando su rendimiento.
Zonas de trabajo pequeñas como las de un escritorio, para la lectura o como auxiliar de las luces generales en la cocina o en cuartos trasteros, garajes, porches, balcones, terrazas, solanas o cuartos de herramientas y de azoteas.
Por su parte, las lámparas de tungsteno superaron hace tiempo el formato clásico de bulbo de cebolla para clonarse en infinidad de formas con las que adaptarse a las carcasas de las lámparas a las que deben dar luz.
Se las puede ver en blanco, en cristal traslúcido, transparente con sus filamentos a la vista y hasta en otros colores menos usuales, según la especialización de una parte de la producción del fabricante. Dan un brillo muy intenso que queda bien para plafones, apliques y bombetas de lámparas de techo, a las que no afecta su tendencia natural a desprender calor.
En el caso de los plafones y apliques de techo, hay un uso casi exclusivo para su empleo con fluorescentes y es en las cocinas. El gas excitado del interior del tubo se vuelve incandescente y proporciona una intensidad de luz y un brillo al tiempo que garantiza un bajo consumo para una aplicación en zonas relativamente amplias.
La luz de un fluorescente es una luz que llena y que se asocia precisamente con lo casero, con la comida de casa, la que se hace y se disfruta con agrado, la que nos gusta y la que nos gusta más.